martes, febrero 10, 2009

Carlos Barral

LAS AGUAS REITERADAS

VII

Sobre el campo embriagado, tu camino
ligero hacia los pórticos recoge
el alma y el auspicio de la nube,
peristilo esbeltisimo que apura
en abril instantáneo, entre avellanos,
el culto repetido de tu gracia.
Así, llena de lágrimas, alegre,
húmedo el cereal de tu cabello,
florida en la tarde me pareces
un laurel en la lluvia iluminada.